El legado visual de la portada de Sgt. Pepper
ESTACIÓN DISEÑO | LABS, DISEÑO GRÁFICO CULTURA VISUAL
Sgt. Pepper’s
Pablo Lozano Briales
Pop Art & Collage
En la historia de la música y la cultura visual, existen hitos que redefinen por completo las fronteras de la creatividad, y el diseño de la portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band es, sin duda, el ejemplo definitivo. Concebida bajo la dirección artística de Robert Fraser, fotografiada por Michael Cooper y materializada por los pioneros del arte pop Peter Blake y Jann Haworth a partir de un boceto de Paul McCartney, esta icónica portada transformó el diseño de empaques discográficos en una disciplina artística de primer nivel. La genial idea detrás de la composición partía de que esta banda ficticia acababa de terminar un concierto en un parque y se tomaba una fotografía rodeada por un público mágico y ecléctico, recreado mediante siluetas de cartón a tamaño real. En el centro del encuadre, los músicos lucían brillantes uniformes de satén fluorescente confeccionados por la casa teatral M. Berman Ltd., combinados con espesos bigotes de influencia hippie que parodiaban la indumentaria militar británica.
Esta portada representa una clase magistral de collage tridimensional que desafió todos los estándares logísticos de su época. Reunir en un solo plano físico 57 fotografías recortadas y nueve figuras de cera prestadas por el prestigioso museo Madame Tussauds supuso una audaz declaración de intenciones que el autor Ian Inglis definió como una democratización social que disolvió las fronteras entre la alta y la baja cultura. El montaje se convirtió en un fascinante bodegón contemporáneo donde convivían deidades orientales como Buda y Laksmí, pensadores de la talla de Karl Marx y Albert Einstein, y grandes iconos del cine como Marilyn Monroe o Marlon Brando.
«Llevar a cabo esta ambiciosa visión costó la asombrosa suma de casi 3,000 libras esterlinas, una cifra absolutamente extravagante en una era donde el presupuesto habitual para la portada de un disco rondaba apenas las 50 libras.»
Detrás de esta obra de arte también existieron complejas decisiones y límites conceptuales que reflejan las tensiones creativas y el contexto social del momento. Mientras Ringo Starr optó por no proponer nombres para el montaje, las sugerencias de John Lennon de incluir a Jesucristo y Adolf Hitler fueron firmemente descartadas por la discográfica EMI para evitar polémicas públicas, al igual que el requerimiento de George Harrison de añadir a Mahatma Gandhi. Tampoco figuró Elvis Presley, pues según el propio McCartney, el cantante estadounidense poseía una relevancia tan inmensa que estaba por encima de cualquier mención grupal.
