El arte de Peter Bentley para las portadas de Penguin Books
ESTACIÓN DISEÑO | LABS, VANGUARDIA Y DISEÑO EDITORIAL
Penguin Books
Pablo Lozano Briales
Psicodelia Pop
El diseño de portadas de libros funciona como un sismógrafo cultural capaz de registrar los movimientos más profundos de su tiempo. A principios de la década de 1970, la mítica editorial Penguin Books comisionó al ilustrador británico Peter Bentley una serie de portadas para las novelas de Anthony Burgess, célebre autor de «La naranja mecánica». Tras la disolución de su exitoso estudio Bentley/Farrell/Burnett en 1971, el cual había sido pieza clave de la dinámica escena del diseño en el Londres de los años 60, Bentley volcó en este proyecto un lenguaje visual único. Su trabajo logró encapsular de forma magistral el zeitgeist pop de una era definida por los movimientos de liberación, la contracultura, la psicodelia y una vibrante energía juvenil que encontró en la flexibilidad de la ilustración su medio de expresión predilecto.
Las composiciones de Bentley para Burgess operaban bajo un rico amalgama de influencias estéticas. En sus trazos convivía la inevitable irreverencia contemporánea de Robert Crumb y Alan Aldridge con la energía desatada y los paisajes surrealistas de las tiras cómicas de Krazy Kat de los años 20. Asimismo, sus portadas proyectaban una efervescencia rítmica muy similar a la animación primigenia de Disney en «Steamboat Willie» (1928), donde los personajes parecían rebotar con un dinamismo casi musical.
«Bentley sustituyó la sobriedad del retrato lineal tradicional por la fantasía desbordada de la psicodelia, un tratamiento del color plano mucho más estridente y composiciones que desafiaban la rigidez tipográfica.»
Para comprender el impacto disruptivo de esta propuesta, resulta sumamente instructivo establecer una comparación técnica con el enfoque previo de la editorial, visible en la portada clásica para la novela Inside Mr. Enderby. Mientras que la maquetación de los años 60 para este volumen recurría a un grabado de corte realista, volumétrico y texturizado mediante tramas densas de tinta sobre un fondo amarillo plano y structured, la posterior intervención de Bentley rompió con este naturalismo figurativo. Bentley sustituyó la sobriedad del retrato lineal tradicional por la fantasía desbordada de la psicodelia, un tratamiento del color plano mucho más estridente y composiciones que desafiaban la rigidez tipográfica de la vieja escuela de Penguin.
El rigor de Bentley y su profundo conocimiento de la historia del diseño alcanzaron otra cumbre metodológica al reinterpretar el lenguaje del Art Deco, una corriente que vivía un resurgimiento popular en aquellos años. Esta maestría decorativa se tradujo en una magnífica serie de portadas para las novelas de Evelyn Waugh, caracterizadas por una rotulación retro impecable y suntuosas ilustraciones en tinta y acuarela.



